Hace diez años, los sistemas de seguridad electrónica en las grandes organizaciones eran responsabilidad exclusiva de departamentos especializados en resguardo físico; sin embargo, el avance de la tecnología ha transformado radicalmente este panorama. La adopción de soluciones en la nube y la nube híbrida ha generado una mayor interdependencia entre la seguridad física y digital. Esto, junto con el auge de amenazas cibernéticas que ha hecho que los equipos de TI se conviertan en piezas fundamentales en la adquisición e implementación de estos sistemas.
Auge de los equipos de TI en las decisiones de seguridad y la adopción de IA
El auge de la participación de los equipos de TI en las decisiones de seguridad y la adopción de la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo el panorama empresarial en Latinoamérica. A medida que las amenazas digitales evolucionan y las organizaciones buscan formas más eficientes de protegerse, el rol de los equipos se ha consolidado como pieza clave en el diseño y la implementación de estrategias de seguridad. Este cambio no sólo responde a la creciente complejidad de los entornos digitales, sino también a la necesidad de integrar tecnologías emergentes para mantenerse a la vanguardia.
Actualmente, los equipos de TI ya han asumido un papel estratégico tanto en la implementación de sistemas de seguridad electrónica como en la adquisición de compras, en el que 50% ya reporta estar involucrado y colaborando de cerca en la toma de decisiones. Adicional, durante el último año se registró que el 77% de los usuarios finales a nivel global y el 76% de los profesionales de seguridad en Latinoamérica señalan una colaboración activa con los departamentos de TI.
La creciente participación responde a la necesidad de abordar los cada vez más comunes riesgos de ciberseguridad en los sistemas de seguridad electrónica. La implementación de nubes híbridas, una de las estrategias preferidas por el 46% de los usuarios en Latinoamérica, requiere un conocimiento profundo de infraestructura digital y seguridad; la flexibilidad y escalabilidad de estos sistemas son esenciales para enfrentar amenazas emergentes y asegurar la protección de activos críticos. Asimismo, también se denota un auge en la implementación de funciones por IA, registrando un 37% de usuarios finales que ya planean integrarlas durante este año frente al 10% reportado en 2024.
La inteligencia artificial aporta valor estratégico, pero también conlleva desafíos
El ascenso de la IA también está redefiniendo la industria. Lejos de ser una tendencia, su adopción responde a necesidades concretas: optimizar la detección de amenazas, automatizar procesos y fortalecer las operaciones de seguridad. Las aplicaciones prácticas, como el análisis de video en tiempo real y la automatización de alertas, permiten a las organizaciones anticiparse a posibles riesgos y reducir tiempos de respuesta.
El valor estratégico de la IA radica en su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real y detectar patrones que podrían pasar desapercibidos para los humanos. En entornos donde cada segundo cuenta, esta capacidad puede marcar la diferencia entre prevenir una brecha de seguridad o lidiar con sus consecuencias.
Sin embargo, la adopción de la misma también conlleva desafíos, uno de los más evidentes es la falta de personal capacitado para gestionar e integrar estas tecnologías de manera efectiva. Por ello, la colaboración entre los equipos de TI y los departamentos de seguridad se convierte en un factor crucial para lograr procesos exitosos; las organizaciones que logren capacitar a sus equipos y fomentar una cultura de innovación tendrán una ventaja altamente competitiva.
La convergencia de seguridad física y digital, una necesidad
Este cambio obliga a las empresas a repensar sus modelos de seguridad desde una perspectiva integral; la convergencia de seguridad física y digital ya no es una tendencia, sino una necesidad. Para las organizaciones de la región, esta transformación representa una gran oportunidad de modernización permitiendo tomas de decisiones más informadas y alineadas con los propios objetivos.
Al participar en la toma de decisiones, los equipos de TI incentivan la adopción de IA, la convergencia de sistemas y nubes híbridas, permitiendo transformar la manera en que las organizaciones abordan la protección de sus activos. Aquellas empresas que prioricen la colaboración interna y adopten tecnologías de forma estratégica estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro y para liderar el sector frente a sus competidores.