¿Cómo ha evolucionado la participación de la mujer en el sector de la seguridad privada en México en los últimos años?
Desde mi perspectiva de hace cinco años y medio, la participación de la mujer ha evolucionado muy lentamente en cuestión de mandos superiores (directores generales, presidentes o CEO) en las empresas. Por el contrario, la evolución más fuerte se ha dado en personal operativo y mandos medios, donde ha repuntado la participación de mujeres, aunque en las direcciones de operación es inminente el nulo movimiento para mujeres en ese cargo.
A nivel de asociaciones de seguridad, en el 95% hay directoras generales. Y también hay presidentas si el liderazgo se ha movido constantemente entre mujeres y hombres. Pero siempre participan las mismas, no ha aumentado el volumen de mujeres en esos cargos.
¿Cuáles considera que son los principales retos y oportunidades para las mujeres que desean desarrollarse profesionalmente en el sector de la seguridad privada?
Lo primero que debemos hacer como mujeres es abrirles la oportunidad de participar y enseñarles con nuestro trabajo para que descubran por sí mismas las maravillosas oportunidades que existen en el ámbito de la seguridad.
Debemos luchar cada día por obtener un lugar en la sociedad donde podamos ser escuchadas. Pero, sobre todo, valoradas por nuestro trabajo y competitividad no por ser mujeres, sino por ser profesionales capaces de aventurarse a crear entornos diferentes y cubrir todas las aristas que la vida te presenta.
En cuanto a los retos por crear, uno de ellos son los programas de capacitación. Hay que ofrecer programas de capacitación específicos para mujeres que deseen ingresar a la industria de la seguridad privada. También proporcionar cursos de especialización en áreas como la seguridad física, la inteligencia y la ciberseguridad. Y establecer programas de mentoría que conecten a mujeres experimentadas en la industria con aquellas que están iniciando su carrera.
Es importante conseguir que las mujeres cuenten con oportunidades laborales en nuestro sector garantizando su representación en puestos de liderazgo y técnicos, realizando un reclutamiento activo y ofreciendo opciones de flexibilidad laboral para permitir que las mujeres equilibren su vida laboral y familiar.
Pero, sobre todo, hay que establecer redes de contactos para conectar a mujeres en la industria y facilitar la colaboración y el intercambio de ideas. Y organizar eventos y conferencias para promover la participación de las mujeres en la industria y compartir experiencias y conocimientos.
¿Ha percibido cambios en la percepción y valoración del trabajo femenino dentro de la seguridad privada?
En la percepción, no. Y la valoración se ha ido obteniendo a base de resultados en la contratación de mujeres en espacios que eran de hombres y que han ido ocupando digna y superprofesionalmente. Al principio por la necesidad de ocupar espacios vacantes, algo que se ha ido modificando por el talento, profesionalismo, responsabilidad y disciplina que se tiene con la contratación de mujeres, por la necesidad de trabajos donde les genere estabilidad económica.
¿Qué iniciativas o programas existen en AMESP para promover la equidad de género y el liderazgo femenino en la seguridad privada?
Tenemos la Comisión de Mujeres empresarias que la actual Mesa Directiva pretende potencializar, pero siempre se ha tenido considerada a la mujer igual que al hombre, incluso en los diferentes programas de capacitación. En AMESP se trabaja con perfiles de profesionalismo y competencia no de género; por ejemplo, si organizamos un congreso buscamos a los mejores ponentes no por paridad o igualdad, sino por su expertís. Hemos tenido y tenemos mujeres dentro de la Mesa Directiva de AMESP que son grandes profesionales.
¿Qué acciones considera clave para seguir avanzando hacia una mayor inclusión y reconocimiento de la mujer en la seguridad privada?
Desde mi perspectiva, creo que debemos evitar temas de igualdad y paridad, y enfocarnos en competencias y profesionalismo, para que la persona que llegue a un cargo sea por capacidades y no por necesidad de cubrir con cuotas.
En México tenemos ejemplos valiosísimos de que somos iguales. Por citar algunos ejemplos, Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta del país; Marcela Figueroa Franco, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública; Norma Lucía Piña Hernández, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; gobernadoras de Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Quintana Roo, Veracruz y otros estados; la senadora Juanita Guerra Mena; Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, etc.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mensaje le gustaría compartir con las mujeres que trabajan en el sector de la seguridad privada y aquellas que aspiran a formar parte de él?
Hay que recordar siempre que la promoción de las mujeres en la industria de la seguridad privada es un proceso que requiere la colaboración y el compromiso de todos los actores involucrados.
Debe entenderse que somos iguales por capacidad y profesionalismo. Las mujeres se defienden con su entrega, pasión, disciplina y, sobre todo, expertís en el manejo del puesto por el cual es contratada. Tenemos que unirnos para defendernos de nosotras mismas y colaborar ayudando a otras mujeres para ser mejores. Si me preguntaran qué esperaría de una colaboradora, respondería que luche por mi espacio laboral. Será una gran lucha y si lo logra, merecido lo tendrá.
Y a las que somos madres y abuelas de mujeres, les digo que luchen día a día para ser mejores ellas mismas, que no se comparen con nada ni nadie.